Este sábado en Oviedo contamos con una visita especial: Siro López acudía a los Dominicos a impartir a Esnalar un curso intensivo sobre la interioridad y, a fin de cuentas, sobre la búsqueda y el reencuentro con nuestra esencia y la de los demás.

Una mirada, un gesto, una mano tibia que baila sobre tu espalda, la lluvia deslizándose por tu cabeza. Una ola expansiva de generosidad, el contagio de lo bueno, dar luz a los eternos interrogantes. Un momento detenido, sin tiempo, sin espacio, para que nazca en nosotros lo mejor de nosotros. Tener la certeza de que compartirnos nos va a fortalecer…

Su voz, sus manos, todo su cuerpo, fue nuestra brújula para sacar lo mejor de cada uno, para analizar el proceso comunicativo y poner a prueba nuestra capacidad de atención y percepción visual. Participamos en distintas dinámicas, tomando conciencia del “aquí y del ahora” del ser, de nuestro ser que no tiene sentido sin el otro, al que escuchamos, respiramos y abrazamos.

Descubrimos el trasfondo de nosotros mismos o el de la persona que teníamos enfrente, reconociéndonos y compartiendo nuestros pequeños placeres, transmitiéndonos, mutuamente, la calidez y la energía de un abrazo. Otorgando libertad a nuestras manos para poder danzar con ellas y con las de nuestros compañeros.

Ha resultado ser una oportunidad increíble para asimilar el “ser consciente de”. Ser consciente de que el encuentro con el otro es algo “único e irrepetible”, y que eres tú quien elige vivirlo intensamente y poner todo tu ser en cada gesto que haces. Ser consciente de la sencillez de las pequeñas cosas, de las esenciales, aquellas invisibles al corazón que diariamente nos hacen felices. Sentir con los demás y hacerlo desde el respeto.

Porque el sentido profundo de la vida no es más que eso, vivir intensamente, ser y estar, la voluntad de no dejar de jugar nunca,  de cuidar al niño que todos llevamos dentro.

Por eso, PÁRATE, RESPÍRATE, ESCÚCHATE Y… SIÉNTETE.

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