Desde que era pequeña he disfrutado mucho con la música. No sé si alguna vez habéis podido sentir esa explosión de sentimientos mientras escuchabais una obra y se os pone la piel de gallina, o tal vez hayáis pensado… ¿y por qué lloro sólo por una melodía?

Y de todos los estilos, me he quedado con el teatro musical… Supongo que es por eso de que la música consigue realzar el libreto de cualquier obra, tiene ese poder de hacer más vivos los sentimientos que pudiera transmitir la letra únicamente, tal vez porque es algo muy humano y a la vez trascendente.  Pero… ¿que pasa cuando el libreto está basado en una de las novelas románticas más importantes del S.XIX? Y por supuesto, ¿qué pasa cuando la obra toca temas tan profundos como son el perdón, la compasión, el sacrificio o la justicia?

Los Miserables de Víctor Hugo no es solo una novela, si la habéis leído sabréis a qué me refiero, pero hoy me centraré en la historia que cuenta, la que se puede vivir al ver el musical de Schönberg y Boublil. El protagonista Jean Valjean es un ex-convicto que solo se mueve por la ira (lo único que ha conocido), pero que un día cambia por completo  al sentir el perdón de Dios a través de un sencillo y bondadoso obispo, y comenzará a vivir su vida buscando el bien de “los miserables” y cuidando de la pequeña Cosette.

Uno de los temas centrales es el debate entre seguir las normas o hacer el Bien, personificado en el inspector Javert, que persigue a Valjean a lo largo de toda la obra, y que cumple y hace cumplir la ley por encima de cualquier circunstancia, sin ningún rasgo de compasión, ni siquiera con él mismo. En contraposición encontramos a los jóvenes revolucionarios, que buscan la justicia para los miserables que sufren día a día en Paris, a costa de alterar el orden social y que no dudan en dejar a un lado sus situaciones personales y en poner en riesgo sus vidas para ello.

Desde luego esta gran historia, con profundo sentido cristiano, se engrandece aún más con la música compuesta por Schönberg. Como dijo el mismo Víctor HugoLa música expresa todo aquello que no puede decirse con palabras y no puede quedar en el silencio. Y como no puedo expresar con palabras lo que este musical significa para mí (marcó un antes y un después en mi vida), sólo me queda deciros que merecerá la pena experimentarlo, ya sea en directo o viendo la película, y que espero que os aporte mucho.

 

<strong>Raquel Amat</strong>
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