¿Qué abra la puerta?

¿Pero estamos todos los locos o qué?

¡¡Menudo consejo!!

Vivo en una sociedad dónde reina lo privado y lo individual. Dónde a pesar de tener perfiles públicos en varias redes sociales no me conoce ni mi vecino. Alguien nos dice lo que tenemos que pensar y nosotros se lo decimos a otros. Siempre adulando la originalidad pero con el único objetivo de hacer copias. Tenemos a nuestro alcance medios modernos para comunicarnos con los demás sin importar la distancia y nos conformamos con mandar un simple emoticono en lugar de marcar un número para felicitar un cumpleaños. “El tiempo es oro”… pero el nuestro, el de los demás se puede gastar de otra manera… ¡Qué velocidad! Los días pasan a toda prisa… si miro a mi alrededor todo aparece difuminado… es como si me hubieran puesto las gotas esas que escuecen tanto y que te dilatan la pupila… está todo borroso. Y quizás sea algo bueno porque todo lo que me hace daño o no me importa pasa sin casi notarlo, solo es cuestión de no profundizar, son heridas que no necesitan puntos, escuecen un ratito pero en un periodo corto de tiempo “curasana culito de rana” ¿Y lo bueno? La verdad es que a esa velocidad no puedo distinguirlo y también me lo pierdo. Lo asumo. Lo mejor es no reducir porque me arriesgo a que me piten…

Y entonces me llega un whastapp de Asier sobre una cena solidaria acompañada de una incendiaria frase que me hace frenar en seco: “Abre la puerta….a ver si nos vamos animando”. Sé que la primera es el lema del cartel del evento y la segunda una llamada de atención del propio Asier que no va dirigida a mí personalmente, pero me siento aludido. ¡Y no puedo separar la primera de la segunda!

Que Abra la puerta… ¿A qué? ¿Y qué me voy a encontrar? Más puertas cerradas, dolor, desigualdad, odio… y ¿A quién? No me fío… este Asier no es trigo limpio sólo he jugado un par de veces al padel con él. Y si no me gusta ¿puedo volver a cerrarla? Es un riesgo que no tengo  por qué correr. ¿Debo salir o dejar entrar?¿Puedo mirar antes por la cerradura?  ¿Y si abro y se cierra mi puerta una vez haya cruzado? Y esa puerta que abro ¿es mía o pertenece a quién está al otro lado? Además creo que no he oído llamar. Y ahora que pienso ¿Tengo yo la llave? ¿Pero está cerrada?… ufff… me agobio. Viendo la puerta cerrada delante de mi me siento más seguro aunque no sepa si estoy a salvo en esta parte.

“A ver si nos vamos animando…. y me pica la curiosidad ¿Y si me gusta? ¿Y si aunque no me guste lo que encuentro me llena? Creo que eso puede pasar…se lo he oído. decir a algunos.  Y si pego mi oreja oigo sonidos fuera pero hasta que no salga no podré entenderlos. Los ruidos de mi parte de la puerta no me dejan oír con claridad. Estoy decidido a hacerlo… y que pase lo que Dios quiera. Un momento… lo que Dios quiera... ¿Y si eso es lo que Dios quiere? Yo confío en Él aunque admito que a veces no del todo… pero y si esta vez me reserva alguna grata sorpresa y lo que llevo tiempo esperando. A lo mejor abro la puerta y veo caras conocidas… o mejor… desconocidas…caras que cuentan nuevas historias quizás no tan buenas pero que merece la pena escuchar. A lo mejor puedo yo ser ahora protagonista de esas vidas. Quizás su lentitud haga aminorar mi velocidad y me permita ser mas consciente de lo que pasa a mi alrededor. ¿Será eso lo que llaman empatizar? ¿Será eso lo que llaman vivir con pasión?. Tiene buena pinta y me apetece probarlo. Lo de siempre ya lo tengo muy visto. Y aunque puede que lo vea no sea muy agradable quizás me permita valorar otras cosas. Voy a abrir… pero de par en par… nada de medias tintas. ¡De perdidos al río!

Pero tiene pinta de que lo que me aguarda ahí fuera no me llevará sólo unos minutos o unas horas… debería llevarme algo para el camino. ¿Qué tal paciencia? De eso tengo bastante. ¿Y que tal compasión?… mierda… ando escaso pero creo que es porque no he buscado lo suficiente. ¿Y amor?… eso es fundamental y me da que a ese lado de la puerta necesitan a capazos. Pensándolo mejor creo que da igual lo que lleve…  los que están allí recibirán con alegría todo lo que tenga a bien compartir con ellos. Y el viaje de vuelta no me preocupa… me huele que me vendré con mucho más de lo que me lleve.

Definitivamente he decidido abrir esa puerta, y espero que sea la primera de muchas. ¡Ojalá se animen muchos más abrir las suyas!

Gracias Dios por darle a Asier la llave de mi puerta.

 

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