Este 8 de Marzo no puedo evitar pensar en una de las figuras femeninas más importantes en la historia de nuestra Fe. Una niña que aceptó quedarse embarazada y cargó en su vientre el peso de la salvación del mundo. Casi nada.

Estas últimas semanas en Bañado Tacumbú, Paraguay, he conocido a un par de niñas embarazadas a una edad similar. Cuando entra un caso así por la puerta, la licenciada (es como aquí llaman a la enfermera) se lleva las manos a la cabeza. Otra víctima, ya sea de la escasez de educación afectivo-sexual o de la violencia. Otra pequeña que tendrá que luchar contra un proceso biológico para el que su joven cuerpecito aún no está preparado. Otra infancia que termina antes de tiempo. La última que conocimos se quedó embarazada al irse a vivir con su pareja para huir de un padre que intentaba abusar de ella. ¿Qué recursos y qué conocimientos tendrá esa chiquilla sobre afectividad, responsabilidad o amor?

Se insiste en una figura de pureza y un modelo de comportamiento que no les puede quedar más lejos. María la Virgen que nunca estuvo con un hombre, ni estando casada. Un ideal que no comprenden. Así aprenden que Dios no está en la sexualidad, como si fuera algo malo. Y encima es su culpa, se tiene que ir bien tapadita (a pesar de los 40º) porque su cuerpo es malo, es una tentación que les traerá problemas. Un tema prohibido que no se habla y un montón de adolescentes o preadolescentes curiosos, una mezcla peligrosa.

Por suerte esta situación comienza a cambiar en algunos lugares del mundo. En la Iglesia se empieza a hablar de la educación afectiva y sexual que tanta falta hace en este barrio. Programas como “Teenstar” ofrecen un espacio para aprender y compartir sobre esta esfera de la vida. Espero que con el tiempo estas niñas desarrollen su amor propio a la par que herramientas para cuidarse y protegerse, que aprendan qué es lo realmente importante para ellas y no se dejen confundir. Hacerlas capaces de decidir con quién vale la pena compartir su intimidad. Dejemos los tabús a un lado para predicar sobre esos temas. Por supuesto que también hay amor en la sexualidad; es un regalo y percibirlo como tal puede cambiar la vida de muchas mujeres.

En este 8 de Marzo, día internacional de la mujer, yo quiero recordar a María como una mujer fuerte que luchó por su hijo y por su causa. Una mujer que dedicó su vida a amar perfecta o imperfectamente. Este es el ejemplo del cual quiero hablarles a las jóvenes del Bañado. Un ejemplo de entrega y de fortaleza con el que se puedan sentir identificadas, ellas que tanto tienen que luchar contra la injusticia. Que por fin puedan verse a sí mismas en la mujer que proclamó que Dios “derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes. A los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos” (Lc 1, 52-53). Una madre que alimentó la revolución del amor en su hijo. En esto podrán reconocer a María y reconocerse.

Y para cuando pregunten por qué es necesario este día:

Porque tienen que terminar las consultas de mujeres golpeadas por el macho de la casa. Para que puedan caminar por la calle con la cabeza alta, sin miedo. Para que finalmente puedan obtener el conocimiento que las haga libres para decidir. Porque esta causa precisa atención, ya que es su dignidad como persona lo que está en juego y no hay nada por encima de eso.

Por todas ellas, por nosotras y bajo el amparo de María #yoparo #8M

Este artículo ha sido editado, podéis preguntar por el original a la propia autora a través de su e-mail: miriamsp3 (arroba) gmail (punto) com 

 

miriam