Esta vez serán Fermin y Ángela quienes nos hagan de Cicerone por los veranos del 2008 al 2012. En esta etapa tenemos algunos cambios en la localización del Campo de Trabajo, peregrinaciones o la Jornada Mundial de la Juventud en Madrid. Pero manteniendo viva siempre la llama de los Voluntariados.

Poco a poco, la segunda quincena de julio de los jóvenes dominicos tiene el nombre de una ciudad concreta y tiene mucho Dios en cada recuerdo. 

“Agradecemos a Nono y Félix sus comentarios anteriores sobre los campos de trabajo, así como que hayan sido predecesores de la organización de algo que en nuestra vida ha sido tan importante. Podemos decir que las experiencias de los campos de trabajo nos han transformado, hemos aprendido el valor de la comunidad y hemos tenido la oportunidad de acercarnos a la gente de los voluntariados y conocer realidades distintas a las nuestras.

Continuamos la historia de los campos de trabajo repasando los veranos del 2008 al 2012. Un intervalo de tiempo en el que el MJD seguía creciendo en compromiso con el movimiento. Iban llegando nuevos rostros de jóvenes entusiasmados en conocer y vivir la experiencia del campo de trabajo de Granada.

En el año 2008 sí que pudimos contar con la casa Siena, ese fue el campo de los odontólogos y el nacimiento del grupo Dalit. Pero hasta el 2012 no volvimos a pisar nuestra casa de Ogíjares ni a nadar en la piscina de Paquillo.

De este periodo destacamos el año 2010, conocido como “el año de las cabañas”, en el que no se pudo realizar el campo en la casa Siena y se llevó a cabo en un complejo rural de cinco casitas en la sierra de Granada. Esto hizo que por única vez estuviéramos repartidos en distintas casas para dormir y desayunar. Aunque el resto de comidas y actividades las realizábamos todos juntos. La logística de ese año fue un poco más complicada de lo habitual, como cocinar en fogones pequeños o en dos cocinas distintas a la vez. Pero gracias a ese año, pudimos mantener la continuidad con los voluntariados de Granada y con la realización de los propios campos.

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Durante estos años hubo dos veranos en los que no hubo campo por la celebración de la JMJ en Madrid y el encuentro del IDYM en Fátima y su peregrinación previa.

A partir del año 2012 ha habido una continuidad de realización de campos en la casa Siena. Los voluntariados iban variando pero contábamos cada año como fijos con el hospital San Rafael, la Zubia, Oasis y Almanjáyar. Éste último voluntariado, con niños y niñas del barrio granadino dejó de moverlo la junta de Andalucía y comenzó a hacerlo una parroquia. Algunos de esos chavales ahora se han convertido en jóvenes monitores de los más pequeños. Una de las actividades lúdicas que preparamos en Siena es la clásica gymkana, en la cual desde ese año no faltan a la cita los monitores de la Almanjáyar.

Nos alegra ver como cada verano nuevos jóvenes se acercan a conocer la experiencia del campo de trabajo y otros veteranos repiten. Sabemos perfectamente, por lo que hemos compartido allí, que la comunidad que se forma vive la experiencia como un claro reflejo del reino al que Dios nos llama. Los pilares dominicos se hacen patentes en la forma de vida que se crea y el Espíritu sopla muy fuerte cada noche en Siena.

En pocas palabras, el campo de trabajo es un regalo de Dios. Como regalo de nuestra vida lo hemos vivido nosotros y estamos seguros que como regalo se seguirá viviendo.”

Firma-angelayfermin