Vacía y llena. Así me sentí después de vivir los quince días más intensos de mi vida en el Campo de Trabajo de MJD. Vacía por separarme de la casa de Siena y de mis compañeros, por dejar de despertarme con la sonora campanita de Vicente y  porque me faltaba  la oración conjunta por la mañana antes de salir a los voluntariados. Llena por haber compartido en comunidad una experiencia tan intensa, por haber aprendido a ver, sentir y actuar ante las necesidades de los demás y por haber recibido tanta alegría y cariño de gente que no conocía de nada.

Durante dos semanas formé parte del proyecto de Integración de las Mujeres en Caritas, cuyo objetivo es ayudar a personas en situación de exclusión social y a formarlas mediante distintos talleres; autoestima, costura, sanidad, cocina y alfabetización. Allí conocí a mujeres sencillas, naturales, con espíritu luchador y sonrisas transparentes como Emma, Gloria, Kelly, Rocío, Asun, Jenny, Sara Julia, Loli, Gregoria y Fátima. Aprendí mucho de cada una de ellas y recuerdo especialmente lo que me dijo Fátima, una mujer musulmana de 57 años, durante el taller de lectura: “Querer aprender es mejorar y amar tu propia libertad”.

Junto a las inolvidables experiencias de voluntariado también hubo momentos de reflexión, oración, comunidad y mucha diversión en la casa de Siena! Creamos un gran vínculo entre todos y nos hicimos cómplices de nuestros “Compañeros de Campo”. Además, visitamos la Alhambra, conocimos a las monjas contemplativas de Granada, hicimos gincanas, partidos de voleibol en la piscina y noche de disfraces.

Fueron quince días completos en los que he aprendí a dejar atrás prejuicios, a conectar con los demás, a conocerme mejor a mi misma  y a sentirme más cerca de Dios en lo más cotidiano. Después de esta experiencia solo puedo  dar GRACIAS al MJD por dejarme formar parte de este maravilloso Campo de Trabajo!!!

 

<strong>Sara Galiana</strong>
Sara GalianaBarcelona