Celebramos toda la Familia Dominicana este 28 de Enero a uno de los más conocidos santos dominicos de toda nuestra historia, santo Tomás de Aquino, el teólogo del siglo XIII, y como es fácil encontrar referencias a su vida y su obra en la red, esta vez queremos hacer memoria de este santo tan grande de una manera que de seguro a él le hubiese gustado: proponiéndoos la lectura de un libro.

La estupidez es pecado. Sí, sí, ése es el título del libro que os proponemos. La estupidez es pecado. Un sugerente título para una maravilla de libro, no muy extenso -apenas 100 páginas- en el que se ofrece a modo de introducción y divulgación, unas líneas generales e interesante del pensamiento de santo Tomás de Aquino. Publicada por la Editorial San Esteban de los Dominicos de Salamanca, la obra escrita por un alemán, Hans Conrad Zander, está construida sobre dos partes, una pequeña introducción -amena, ágil, ligera- con un resumen de la vida del fraile dominico y una visión general de su pensamiento; y una segunda parte original y sugerente, en que a modo de entrevista el autor entresaca de las obras de santo Tomás citas breves -una frase, dos, un párrafo a lo sumo- con los que ilustrar cuestiones de interés actual y perenne.

La obra es sin duda una buena manera de acercarse al pensamiento de santo Tomás, una buena introducción con la que perder el miedo y acercarse al Doctor Angélico. Ofrece una visión ligera y divulgativa de un cierto tomismo actual, renovado y… ¿por qué no? un tanto posmoderno, y junto a ello es sugerente por lo que significa de volver a mirar a santo Tomás de Aquino.

Zander lanza una crítica y una idea que son realmente buenas. Como crítica sostiene que la pérdida casi total del estudio de santo Tomás en la Iglesia es tan error, como cuando sólo se estudiaba al Aquinate y sólo se buscaba en él conocimiento, despreciando otras teologías o filosofías -cuando no condenándolas…- que también ayudan a la comprensión del hombre, del mundo y de Dios. Y lanza como idea el que, aunque la armazón total de la Suma Teológica -la principal obra de santo Tomás- quizás no se sostenga ya como un todo en nuestro mundo -el argumento de autoridad que santo Tomás constantemente utiliza recurriendo a los santos padres y a filósofos clásicos, y la exégesis bíblica medieval al margen de la científica exégesis moderna, hacen de la Suma de Teología algo quizás difícil de acoger hoy- no por éso deja de haber un inmenso caudal de sabiduría, de conocimiento, de sentido común, de filosofía y teología de la buena en su obra. Quizás es el momento de en vez de acercarnos a la medieval a santo Tomás -es decir, como un bloque, como un sistema cerrado, como un todo interrelacionado- acercarnos a él a la posmoderna, es decir, fragmentando, seccionando, descubriendo la sabiduría concreta que transmite. Desde luego que no se trata de falsearlo ni de manipularlo, no se puede ni se debe hacerle decir algo distinto a lo que dice, sería más bien descubrir la inteligencia del tomismo concreto, lo que santo Tomás de Aquino puede decir al mundo de hoy a la manera del mundo de hoy.

Y que a mi juicio es mucho. Santo Tomás es una inmensa fuente de inteligencia, de razón, de sentido común. Su idea del hombre, su forma de ver la complementariedad de la teología, la filosofía y la ciencia, las relaciones entre fe y razón, su búsqueda de la felicidad de la persona, su poner en su lugar justo la Iglesia y la obediencia, su actualísima visión de la moral, la sexualidad, las virtudes humanas, su acertadísima visión de la justicia social, la economía, la política, la democracia, sus hondísimas reflexiones teológicas… son cosas que parecen extraordinarias viniendo de un hombre del siglo XIII, son de una actualidad y de una modernidad que parecen casi revolucionarias, y que sin embargo son valores de la Iglesia que están ahí desde siempre.

Creo que lo menos que puede decirse de santo Tomás de Aquino -y ya sólo por éso valdría la pena acercarse a él- es que es un hombre inteligente. La inteligencia de quien se acerca a la fe quitándose el sombrero y no la cabeza -como diría GK Chesterton-, la inteligencia de quien no renuncia al sentido común a la hora de pensar en Dios, la inteligencia de quien sabe que Dios es una vía de felicidad para el ser humano y que como tal hay que pensar en ambos, en Dios y en el hombre, buscando la felicidad que es a lo que está llamada toda persona, sólo que ésta no puede alcanzarse sin Dios, la inteligencia de quien sabe que el mayor pecado es la estupidez humana.

¡Feliz día de santo Tomás de Aquino!

 

Fray Vicente Niño OP
Fray Vicente Niño OPBaobab y Olivar