Ángela Burguet nos cuenta su aventura en el MJD, pero desde una perspectiva bien diferente: formando parte del Consejo Nacional del MJD. Un testimonio que nos acerca al compromiso, al amor por el Movimiento y la entrega total.

Gracias Ángela y a todas aquellas personas que están y han estado “tirando del carro”, porque no debemos olvidar que Dios necesita de nuestras manos para poder trabajar y luchar por aquello que queremos. 

Junio de 2010. Asamblea del MJD en Madrid. Dalit, mi grupo de MJD en Valencia, me brinda la oportunidad para que asista a la Asamblea que todos los años celebra el MJD por esas fechas. Era la primera vez que asistía a esta reunión anual del movimiento en el que sólo llevaba dos años perteneciendo. Todavía recuerdo la sensación que tuve al salir del Convento del Olivar (donde se llevó a cabo el encuentro), que no fue otra de ser consciente del trabajo, esfuerzo e ilusión que la gente del Consejo ponía en que el MJD funcionara como un reloj.

Junio de 2011. Asamblea del MJD en Valencia. Un año más mi grupo me envía a participar en la Asamblea que se celebraba ese año en el Convento de Predicadores. Esta vez asistí por primera vez a una Asamblea Electiva, donde entre todos íbamos a decidir el consejo para los dos años siguientes. Fue en esa reunión donde por primera vez me proponen entrar a formar parte del Consejo asumiendo el cargo de Vocal, junto con Félix Hernández OP como Coordinador, Gema Gómez (laica dominica) como Secretaría, Laura Martí en el cargo de Tesorera y Fermín Hurtado como Vocal. Recuerdo que al salir de esa reunión me asaltaron dos sentimientos, por un lado el de la responsabilidad y por otro la ilusión de poder aportar mi granito de arena al Movimiento en el que llevaba ya tres años.

Esos dos primeros años dentro del Consejo los recuerdo como un tiempo de aprendizaje, donde acudí por primera vez a las reuniones que se convocaron desde el Secretariado de Familia Dominicana para pensar sobre cómo enfocar la PJV (proyecto que ahora conocemos como Jóvenes OP). En esas reuniones pude conocer las distintas ramas de la Orden, y empezar a entrever lo grande que es nuestra familia.

Junio de 2013. Asamblea del MJD en Valencia. Al igual que en el 2011, la Asamblea volvía a ser Electiva. Fue en ese año donde me llevé la sorpresa de ver como los miembros del Movimiento me dejaron el MJD en mis manos. Ese año introdujimos en nuestros estatutos la figura del Asistente Religioso, que durante dos años estuvo a cago de Vicente Niño OP.

Tuve la gran suerte de compartir este viaje con Elena Ayllón (laica dominica) como secretaria, Raquel Amat como tesorera, Teresa Hernández (laica dominica) y Cristina Expósito como vocales. Primer consejo de sólo mujeres en la historia del MJD de España.

Fue entonces cuando tuve la oportunidad de asistir a las reuniones del Consejo Nacional de Familia Dominicana (FD), cuyo secretariado estaba a cargo de Pilar del Barrio OP. Para mí fue un honor asistir a estas reuniones donde pude vivir y sentir cómo la FD quiere y reconoce al MJD como la rama de los jóvenes dentro de la Orden, dándonos voz en las reuniones, interesándose por nuestros problemas y alegrándose por nuestros logros.

En esos dos años pude compartir la experiencia del Consejo con cinco mujeres a las que admiro profundamente, porque asumieron el reto de seguir con el proyecto del MJD, con ilusión, entusiasmo, trabajo, ganas, miedo pero, sobretodo con amor.

Junio de 2015. Asamblea del MJD en Valencia. Un año más volvíamos a juntaros los representantes de los grupos del MJD para elegir al nuevo Consejo. Los grupos decidieron que debía seguir dos años más como coordinadora, pero esta vez el equipo con el que iba a trabajar era diferente. En esta segunda etapa compartí camino con Cristina Expósito como secretaria, Guille Prado como Tesorero, Andrés Rodríguez y Javier Calza como vocales.

De este segundo periodo me llevo dos momentos que para mí fueron muy importantes. El primero de ellos fue representar al MJD en el primer Capítulo de la Provincia de Hispania celebrado en enero de 2017 en Caleruega. No puedo explicar con palabras el honor que fue para mí poder tener la oportunidad de compartir con los frailes los primeros días de Capítulo. Nos ofrecieron un espacio para hablar, donde escucharon quiénes éramos, qué pretendíamos hacer y cuáles eran nuestras necesidades. El segundo tuvo lugar ese mismo mes, cuando pude acudir junto con mis hermanos del IDYM al cierre del Jubileo de la Orden que tuvo lugar en Roma.

Junio de 2017. Asamblea del MJD en Madrid. Esta vez la Asamblea vuelve a ser electiva. De una forma excepcional desde los grupos del Movimiento se llega a la conclusión de que siga un año más en el Consejo. Pero, este no va a ser igual a los anteriores, dado que su duración fue de un año dado que en la asamblea siguiente se volvería a elegir un nuevo Consejo para los dos años siguientes.

De todo el tiempo que he estado en el Consejo me llevo grandes cosas: el haber descubierto la Familia Dominicana en mayúsculas, haber compartido el proyecto con personas maravillosas que lo han dado todo para que el Movimiento siguiera hacía delante. Pero sobretodo me llevo la ayuda de todos los miembros del MJD que se denominan los “viejunos”, porque sin su ayuda y muchas veces consejo, la carga hubiese sido demasiado pesada.

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