Hace un año, probablemente, estas lineas jamás se hubiesen empezado a escribir. Probablemente tampoco me hubiese preocupado por leer el artículo de cualquier otra persona… Hace un año tenía miedo de romperme…pero ahí estaban ellos…ahí estaba Él.

No sé cuántos años llevo relacionándome con el mundo MJD, pero de los más bonitos recuerdos que tengo y de las mejores experiencias que me llevo de momento en mi vida…es con y gracias a ellos.

No sabría decir cómo empezó todo…igual que no sé cómo acabó. Cuando digo “todo” me refiero a “nada”, me explico…no sé cómo de repente en mi no había nada, no había sentimientos en las reuniones con mi grupo (Endavant…bendita paciencia han tenido y tienen), no había ganas, no había motivación, nada me llenaba…no tenía Fe, o al menos yo no quería verla.

Más de dos y de tres veces me planteé dejarlo todo, olvidarme de Endavant, del MJD y seguir viendo solamente a aquellas personas que, yo consideraba, era lo único bueno que me aportaba continuar caminando junto a ellos.

Todo me suponía una pérdida de tiempo. Era mucho más cómodo quedarme en casa, olvidarme de lo que soy realmente y alimentar solamente la parte más superficial que hay en mi…viviendo encerrada en mi. Pero era una comodidad fingida.

Algo me decía que no abandonase, que no tirase la toalla, que volviese a ser y sentirme libre…que detrás de esa niebla tan espesa que parecía que jamás iba a difuminarse seguía estando aquella chica capaz de sentir emoción por un abrazo, de llorar con una canción en una oración, de llenarse con las vivencias compartidas de otros, de alegrarse por poder hacer café para todos por la mañana…

Quiero volver a nombrar a Endavant, sé que nunca se lo he dicho a ellos…seguro que por miedo a romperme, pero han sido la base de todo…han vivido de primera mano esto que os cuento y, lo peor de todo, sin saberlo, sin saber de mi cuando, domingo tras domingo, primero con excusas y luego sin pronunciarme, dejaba de ir a las reuniones. Pero han sabido esperar…han sabido esperarme.

Hace unos meses que perdí el miedo a romperme, me redescubrí, me volví a ver reflejada en Dios…viví mi propia “resurrección”.

Esta semana es Semana Santa…rompeos, redescubrios…dejad que os encuentre.

No sabéis la rabia que me da no poder ir este año a la Pascua…pero sé que, de algún modo, este año sí, os sentiré cerca.

Os quiero.

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