Como algunos sabréis ya, el fin de semana pasado, tuvo lugar la Asamblea Nacional del MJD. La cual está formada por los miembros del consejo (coordinador/a, tesorer@, secretari@ y dos vocales, elegidos cada dos años); miembros de las diferentes comisiones (comunicación, boletín,.., si hay algún tema a tratar que les compete); y de cada grupo del MJD va: el coordinador/a de dicho grupo; y por cada fracción de 10 un representante más.

Podría extenderme en cada tema tratado y hacer un pequeño resumen, pero no lo voy a hacer, por vuestro bien, y por el mío, jeje.

Solamente me gustaría destacar dos cosas:

En primer lugar, el re-descubrimiento propio de la democracia dominica ya que, yo pensaba que era como una democracia “normal”, es decir, que las mayorías absolutas deciden que hacer y cómo. Pero yo he percibido un pequeño matiz, el cual es, que en esta democracia se busca el consenso, aunque no os voy a engañar, si hay algún tema peliagudo y no se llega a un acuerdo, la votación prima y es soberana.

Y por último, la ilusión que se palpa con la conmemoración del Jubileo de 2016. Ya que, al igual que el resto de la Familia Dominicana, nosotros también estamos haciendo repaso a “nuestra vida”, y teniendo momentos de reflexión, en los cuales preguntarnos acerca de si lo estamos haciendo bien, si debemos continuar por este camino,.. Porque a mi modo de ver, lo que celebramos en 2016, es el nacimiento de la Orden, y es también el nacimiento de una nueva manera de Predicar.

Entonces, nuestro deber sería ser capaces de emular a Santo Domingo, en la medida de nuestras posibilidades, sin olvidar quiénes somos, y hacia dónde debemos caminar. Y pienso personalmente, que Santo Domingo estaría orgulloso de nosotros si renovásemos nuestra predicación, añadiéndole el toque personal de cada uno, y que transmitiésemos el amor de Dios como él supo hacerlo.

Os deseo lo mejor, besos y abrazos.

<strong>Miguel Fabra</strong>
Miguel FabraEndavant