Llega el 14 de febrero, día tan señalado para muchos en el calendario y qué mejor forma de celebrar San Valentín que acompañado de gente enamorada, gente a la que le brillan los ojos de forma especial y llena de ganas de compartir todo el amor que tiene en el Encuentro del MJD en el Tossal (Valencia). Unos días para recordarnos nuestra espiritualidad e identidad dominica, nuestros orígenes y los pilares sobre los que compartir reflexiones con personas maravillosas que me han hecho descubrir qué es el MJD.

El viernes del Encuentro fue un día de abrazos sinceros, de cariño, de sonrisas de oreja a oreja y de dar la bienvenida a caras nuevas, y tantas emociones, que ya desde un primer momento, dieron pie a que se crease un refugio en el que liberarnos de las preocupaciones y poder abrirnos por completo y mostrar sin miedo nuestros por corazones.

Una vez todos reunidos, el grupo MJD Esnalar (Oviedo) preparó un juego llamado Domipoly, una versión mejorada del conocido Monopoly, en la que teníamos que obtener los distintos lugares especiales del tablero como Caleruega y Siena, entre otros, mediante minijuegos entre los distintos equipos mezclados, perfecto para que los nuevos empezásemos a conocer gente no tan cercana y dejando intuir que aquello que nos decían Alex y Álvaro -del Grupo Espiga (Sagunto)- desde hace tiempo, de por qué lo vivían de una forma tan especial no era una exageración, acabando así el día con ganas de empezar con lo fuerte del Encuentro.

El sábado comenzamos con una pequeña oración organizada por Grupo Espiga (Sagunto) que nos invitaba a trascender con nuestro alrededor y hacer hincapié en ello durante el resto del encuentro, que serviría como perfecto enlace con el primero de los talleres, dirigido por Fr. Félix Hernández OP, cuya temática fue la espiritualidad, desde un punto más global inicialmente para poco a poco ir acercándonos hacía la espiritualidad dominica y nos recordaba nuestra identidad.

Por la tarde, continuamos con un taller organizado por el Asesor Religioso del MJD, Andrés Rodríguez, que nos hablaba de los orígenes del movimiento, de esas primeras generaciones que sirvieron de ejemplo para allanarnos el camino y que todo esto sea posible, de nuestros estatutos y de nuestros pilares, recordándonos por qué somos MJD, todo ello acompañado de los testimonios de Lara Anthony, Santi Vedrí, Gema Gómez, Paco Ocaña y José Alberto, haciéndonos ver lo que significa el MJD para ellos y como les ha cambiado su vida.

Por último, el día concluyó con una oración organizada por el grupo Endavant (Valencia), la cual destacó por ser una oración individual en la que tú mismo eras quien elegía el tema a tratar y el tiempo que dedicarle. Constaba de seis zonas distintas y cada uno de ellas acompañada con una o dos de las 9 formas de orar que practicaba Santo Domingo, animándonos a poner en práctica esa relación cuerpo–alma durante la oración. En lo personal, me impresionó ya que es la primera vez que vivo una oración así y que además consiguió que conectase como no lo hacía en mucho tiempo.

Y llega el último día del Encuentro. Tristes de pensar que se acaba, pero con ganas de saber cómo sería el último taller. Este último lo organizó el Consejo del MJD, el cual nos hablaba de nuevo de esa relación cuerpo–alma, reflexionando en pequeños grupos sobre nuestras experiencias con Dios, y posteriormente desde el carisma dominicano a través de cuatro palabras claves: la palabra, el gesto, compromiso y opciones; encaminando la reflexión final entre todos hacía de nuevo el recordarnos nuestra identidad.

Finalmente, el Encuentro concluyó con la eucaristía presidida por Fr. Félix Hernández OP y Fr. Toño Medialdea en la que se volvía a hacer hincapié en ese brillo en los ojos tan diferente y sincero, en lo especial de esas personas enamoradas que formamos parte de algo tan especial como es el MJD.

Acabada la eucaristía,  tocaba despedirse entre abrazos infinitos, volver a casa con las pilas cargadas y con el corazón latiendo más fuerte, aún más enamorados si cabe que cuando empezamos juntos este Encuentro.

Firma-Juanjo