Ha pasado ya la Navidad, días de muchos regalos, envolver detalles, caras de ilusión y tener que pensar ideas para ayudar a los Reyes Magos.Un regalo muy usual es el de una mascota pero, yo que tengo cuatro en casa quería compartiros que es una decisión muy importante, y que lo penséis bien antes de hacerlo.

Tengo a Ingo, que es un pastor alemán. Tiene tres años y un carácter que yo diría que es lo más noble que existe. Cuida del resto de mascotas y hace súper fáciles las cosas. Es la mar de obediente. Luego a Thor, un chihuahua de siete años. Es un carácter diferente. A veces un poco arisco. No es muy amable. Pero cuando quiere es adorable, muy muy cariñoso. Por otro lado a Fígaro, un gato romano. Tiene un año y como todos los gatos es independiente y autosuficiente. Pero también le gusta estar con su familia humana. Le encanta pasar las mañanas subido en la cama encima del edredón.

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Y acaba de llegar el último miembro de la familia: Denver, un Braco de Weimar de ojos azules y piel gris brillante. Solo tiene dos meses así que no para de morderlo todo, comer y dormir. ¿Cómo será su carácter? Pues aún no lo sé, cada animal tiene el suyo, nos toca ahora descubrirlo y tratarlo conforme a él. Pero viene a casa a estar sobre todo con Ingo quien se sentía un poco solo. Y es que hace casi un año, otro perro que tenía, Coco, un labrador negro muy grande y lo más bueno del mundo entero, se murió. Esto dejó a Ingo bastante triste, porque tenían un vínculo muy especial, como una familia.

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Para poder tener cuatro mascotas se necesita espacio y tiempo, eso es verdad. Pero para mí supone cosas importantes. No solo por la compañía que dan -a veces demasiada- sino por todo lo que he aprendido. Tener mascotas es una responsabilidad grande: hay que alimentarles, pasearles, cuidarles, llevarles al veterinario… Pero no sólo con las necesidades básicas, como seres vivos que son, necesitan también compañía, cariño y atención…

Son también una fuente de alegría sencilla y sincera. A veces sin más, es un gesto que hacen, una reacción que tienen y que te hace reír. También esa alegría de verles a ellos disfrutar cuando corren como locos al salir de paseo.

Tener mascotas supone  generar un vínculo especial con cada una de ellas. Distinto. Profundo. Que te hace ser mejor persona.

Y ahí es donde quería llegar a parar.

Si en esta vida estamos para crecer, amar y cuidar a los demás, las mascotas son una buena escuela para eso.

Firma-Sara Riveera